Mi Mini Jardin
Historia
Siempre he sentido una conexión especial con las plantas, recordando las que tenían mi madre y mi abuela. Amaba el jardín de mi abuela, era un espacio mágico para mí. Sin embargo, mi vida no siempre estuvo dedicada a las plantas. Era bailarina hasta que una enfermedad invalidante cambió mi vida drásticamente.
Después de años de sentirme perdida y sin propósito, decidí comenzar a vender cactus y suculentas en 2019, por necesidad. Al principio me fue muy bien, pero con la llegada de la pandemia acepté un trabajo “estable desde casa”. Mi salud empeoró con el tiempo; llegó un momento en que ya no podía caminar y usaba bastón todo el tiempo. Solo podía moverme dentro de casa, y así pasaron varios años hasta que me operaron, recibiendo prótesis totales en ambas caderas.
A más de un año de mi segunda operación de cadera, mi rehabilitación fue tan exitosa que decidí hacer grandes cambios en mi vida: ser feliz, trabajar en lo que me apasiona, aunque sea duro, y darle sentido y respeto a la vida, proyectando eso a los demás. Si las cosas no resultan, estoy dispuesta a dar vuelta con valentía y comenzar nuevamente.
Con este renacer, empecé a vender plantas de todo tipo y a crear mis propios maceteros hechos a mano, reutilizando materiales reciclados y customizándolos con amor y dedicación. Detrás de cada producto hay trabajo, detalles y muchísimo esfuerzo.
Mi primera vitrina fue en "El Mercadito de Barrio" de la junta de vecinos 15, y después comenzaron a llegar las invitaciones a ferias de emprendedores en Ñuñoa. Me di cuenta de que era una gran oportunidad para iniciar mi negocio.
En 2024 y este año he sido seleccionada en la “Escuela Mujer Emprende” y sigo siendo parte del programa “Mujeres Jefas de Hogar”, ambos del Sernameg. He recibido un gran apoyo e instrucción para fortalecer mi emprendimiento. Además, el año pasado gane el Capital Abeja del Sercotec, lo que me ha dado un tremendo impulso para el crecimiento y la formalización de mi negocio de plantas.
Creo firmemente que es posible reinventarse y salir adelante, especialmente como mujer y como luchadora.